Publicado por Bitacorismo el 25 de noviembre de 2005 en Mi vida
No sé exactamente a qué tipo de mecanismo mental se debe, pero a mí me pasa con todas las personas que han tenido o tienen una cierta importancia en mi vida: amigos, relaciones de pareja, familiares … Mi mente asocia una canción o canciones con esa persona y muchas veces recuerdo la canción al acordarme de esa persona, o cuando pienso en ella me apetece escuchar esa canción.
Cuando no tengo música asociada a una persona es porque realmente no ha alcanzado una gran importancia en mi vida, no ha llegado hasta dentro de mí.
A veces esa sensación me ha hecho darme cuenta de que alguien que creía importante en mi vida no lo es o ha dejado de serlo o, al contrario, que alguien ha conseguido que le deje pasar a través de mis filtros.
Me pasa algo parecido con los colores. Según la importancia que tiene una persona en mi vida, al pensar en ella me viene a la mente un color.
La inmensa mayoría de gente me evoca tonos grises: se trata de gente que no me dice nada. Por otra parte, muchas de las personas que realmente me importan me hacen pensar en tonos azules, verdes o turquesas.
Supongo que esto tiene que ver con la forma en que pienso. No sé cómo lo hacen las demás personas, es algo que desde siempre me he preguntado, pero yo pienso en colores, sonidos, imágenes … las palabras vienen después. A la hora de hablar o escribir es necesaria una traducción.
El otro día estuve pensando que esto de los colores igual es lo que a veces los llamados videntes, mediums, místicos y similares llaman aura de tal o cual color.
Sin embargo, creo que cuando asimilas la evocación de colores en tu mente a una experiencia místico-religiosa o a cualquier tipo de realidad o ficción fuera de tu cabeza estás entrando en el terreno de la fantasía más absoluta, por intentar definirlo de un modo elegante.
El hecho de que alguien produzca en tu cerebro una especie de lienzo pintado con ciertos colores creo que tiene que ver con las interconexiones culturales entre colores, realidades y sentimientos que tiene cada persona establecidas en su cerebro y que, por tanto, varían entre diferentes personas y entre diferentes culturas.
Por ejemplo, en mi caso, el verde lo tengo asociado a la expresión verde esperanza que escuchas desde pequeño, el verde como sinónimo de vía libre o de que se puede pasar, el verde que evoca la libertad y la belleza de la naturaleza, etc. Entonces es lógico que si a alguien le permito llegar hasta dentro de mí, lo cual es sinónimo de que me cae bien, me gusta como es, me produce sensaciones positivas, entonces asocie a esa persona con algún tono verde, dado que en mi mente ese color está asociado con muchas cosas positivas.
El azul está ligado en mí a recuerdos de mi niñez vivida junto al mar, cuando todo parecía sincero y puro, cuando no había problemas, cuando todo parecía posible, cuando era imposible no soñar. Quizás por ello asocio el azul a personas que considero sinceras, con ganas de vivir o que me alegran la vida, a personas que hacen la vida más fácil y más alegre a aquellos que les rodean.
Los colores turquesas supongo que serán combinaciones de esas cualidades en la persona que evoca en mi cerebro esos tonos a medio camino entre el verde y el azul.
También existen personas que me importan que inundan mi cerebro con tonos rojos, naranjas o amarillos. Eso sí, siempre tonos muy vivos y chillones.
Cuando los colores se vuelven mate significa que esa persona está dejando de ser importante para mí. Cuando se intensifican indica que esa persona ha conseguido que me abra más a ella, que la quiera más, que me importe más.
Que no os engañen Sete y Telefónica, no todos sois azules.
Publicado por Bitacorismo el 19 de octubre de 2005 en Otras
Hace bastante tiempo que utilizo la expresión «la pandilla basura», muchas veces incluyéndome en ella: «somos la pandilla basura».
El proceso, en mi caso, fue el mismo que en muchos otros casos: escuchas la expresión, aprendes su significado a partir de varias situaciones y más tarde, cuando crees que sabes cuando usarla, la empleas como parte de tu vocabulario.
Pero anoche me dio por pensar en esa expresión, en parte porque leí la expresión en un e-mail y en parte porque estaba pensando en Onda y en la pandilla basura con la que voy a pasar el fin de semana, jeje, conmigo ya estamos todos.
Finalmente, pensando en ello, llegué a la conclusión de que, como ocurre con muchas otras expresiones, esa expresión tenía que venir de algún sitio, de alguna cosa.
Le comenté el tema a mi compañero de madrugadas Google y el me dió algunas respuestas. No tuve mucho tiempo de mirar con detenimiento toda la información, pero averigué que la pandilla basura eran unos cromos coleccionables que se publicaron en España.
Yo, la verdad, no los recuerdo. Supongo que me pillaron demasiado mayor para ir coleccionando cromos o tal vez no me enteré y soy el único en España que no los conocía.
He leído que fueron polémicos y que finalmente los retiraron por ser demasiado violentos, salvajes e inadecuados. Aquí os dejo una muestra para que os hagáis una idea.

Publicado por Bitacorismo el 16 de octubre de 2005 en Arte
Hoy estaba buscando una camiseta, una que tengo con varios dibujos de Keith Haring, pero no había manera de encontrarla. Tras 15 minutos buscando, he caído en la cuenta de que muy posiblemente está en España. Espero que sea así, me fastidiaría bastante haberla perdido.
Mi primera noticia sobre Keith Haring se remonta a 1999. Fue entonces cuando, gracias a mi profesora de inglés, descubrí a este artista y su mundo de colores, distorsiones y formas laberínticas.
Un día, no recuerdo el porqué, me habló de él, me enseñó un par de sus dibujos y a partir de ahí mi atracción e interés por su obra ha ido creciendo poco a poco.
Igual te estás preguntando sobre quién es este tipo … Pues es el autor de los dibujos que siguen a estas líneas. Muy posiblemente son dos de sus dibujos más famosos y es muy posible que los hayas visto, por ejemplo, como estampación en alguna camiseta.
Imagen: www.haringkids.com.
Imagen: www.haringkids.com.
Hace tiempo que quiero comprarme un libro sobre él. He visto algunos pero o no me gustaban o eran excesivamente caros.
Aunque un libro no es como ver sus obras «en vivo», experiencia simplemente increíble, sí que sirve para poder echarle un vistazo a su arte siempre que quieras y cómodamente sentado en un sofá.
La última vez que vi uno de sus cuadros fue en el museo Van Gogh de Amsterdam. Estuve varios minutos mirándolo. Era un increíble laberinto de formas y colores que te atrapaba.
La verdad es que tendría que haber comprado una reproducción de ese cuadro, quedaría perfecta colgada en un trozo de pared blanca que veo durante más de 10 horas al día.
Keith Haring, además de dibujos y cuadros, también se dedicó en sus principios a dibujar murales en los túneles del metro. Posteriormente se dedicó a dibujarlos en diferentes puntos del mundo. Algunos ya no existen, otros sí.
Mural dibujado en Pisa, Italia, en 1989 – Foto: www.haringkids.com.
También se dedicó a hacer esculturas, una de las cuales está en Münster, al lado de Lippstadt, donde vivo actualmente, a sólo 65 km. A ver si averiguo donde está y voy un día a visitarla.
Publicado por Bitacorismo el 15 de septiembre de 2005 en Viajes, Vuelos baratos
La primera vez que fui a Croacia fue en el 2001. Cuidado con los francotiradores
fue el comentario que más me repitieron los días antes de irme, medio en broma, medio en serio.
Y es que hacía pocos años que había terminado la guerra que provocó la desintegración de la antigua Yugoslavia. Pero lo tenía decidido y allá que nos fuimos con mi Clio una chica croata, 3 amigos y yo.
Imagen: Wikipedia.
Finalmente, tras más de 1000 km, muchas horas de viaje cruzando Alemania, Austria y Eslovenia, y una buena cola en las fronteras Austria-Eslovenia y Eslovenia-Croacia, llegamos a Zagreb a las 4 de la madrugada.
Publicado por Bitacorismo el 24 de agosto de 2005 en Televisión
Hace unos días tuve una conversación de esas en las que te das cuenta de que ya tienes una edad, una de esas conversaciones en la que te pones a repasar series de hace 20 años, una de esas conversaciones en las que supongo que te ríes y te lo pasas bien porque revives la intensidad con la que viste las series en su día.
Como no podía ser menos, en Internet hay webs dedicadas a recopilar información sobre todas ellas. Por ejemplo ¿Te acuerdas?.
Recomiendo no volver a ver una serie que viste cuando eras niño. ¡Qué triste! De repente se te viene todo abajo: aquello que te encandiló hace años parece ahora una serie de estúpidas y predecibles historias.
A mí me pasó con Wickie el Vikingo. Así que cuando repusieron Mazinger Z me abstuve de ver de nuevo ni un sólo segundo. ¿Cómo podría osar romper la magia de Koji Kabuto y sus «¡¡¡puños fueraaaaa!!!»?
En esa web también he encontrado información sobre la serie El gran héroe americano, serie que nunca falta en esas conversaciones sobre series casposas. Y por supuesto nunca falta una referencia a los capítulos en que Ralph Hinkley no sabía utilizar el traje para volar.
Otros clásicos que no faltan ni en esa web ni en las conversaciones son Verano azul, con su mítico Chanquete, Curro Jiménez y su amigo El Algarrobo, y la mítica Vacaciones en el mar. ¿Os acordáis de la cara del negro con bigote?
En esa web también he visto tres enlaces a otras tantas series míticas, pero no funcionaban. Así aquí os enlazo a otras webs sobre El Equipo A, con ese MA que nunca quería volar, El coche fantástico, «Kitt te necesito», y Miami Vice, serie en la que aparecía Sonny Crockett, una de las pocas personas que podía llegar a ser más macarra que Michael Knight.
Publicado por Bitacorismo el 22 de agosto de 2005 en Mi vida
Me acaba de dejar un mensaje un amigo mío, Nacho, desde mi web, él que no es demasiado asiduo a los mundos virtuales de Internet.
Me ha hecho mucha ilusión, supongo que en parte por lo inesperado de la situación. Y no sé por qué me ha venido a la mente una canción de Chucho, Magic.
Siempre que escucho esa canción sonrío. Será en parte por la letra, será en parte por la música, será en parte por los recuerdos e historias que tengo asociados a ella, que en muchas ocasiones me remiten al mes de octubre.
La cinta con la canción volando hasta estamparse con la pared tras decenas de escuchas consecutivas, gente bailando encima de una nevera para cubitos, una época en que no podía escucharla, el concierto de despedida de Chucho …
También historias que me han contado: nuevas reproducciones que no llegué a vivir, por ejemplo, en un banquete de boda, precisamente de este amigo que me ha escrito hoy. Quizás ahí esté el porqué de que haya pensado en la canción.
Una larga lista de recuerdos que espero se haga más larga dentro de un par de meses …
Lo dicho, LA canción, al menos para mí.
Publicado por Bitacorismo el 21 de agosto de 2005 en Mi vida
Había leído varios artículos sobre «Las muñecas rusas», segunda parte o continuación de la película «Una casa de locos». Como no había visto la primera parte, antes de ver la segunda decidí ver la primera.
Muchas de las críticas ponían relativamente bien a la película, pero a mí la verdad no me gustó demasiado. Y eso que he sido Erasmus y muchas de las situaciones parecían sacadas de mi pasado más reciente.
Me gustaron los 2 últimos minutos de película, quizás porque yo también soy él y él y él también; soy ella y ella y ella también; soy español, francés, inglés … como decía el protagonista, una pincelada por cada una de las personas que me he encontrado en mi deambular por el mundo. Tal vez por eso me gusta reunirme con mis amigos, porque entonces las composiciones toman sentido, entonces me siento completo.
Publicado por Bitacorismo el 8 de agosto de 2005 en Mi vida
Este fin de semana me ha dejado hecho polvo: 400 km en coche de ida, una noche casi sin poder dormir por una «sobreingestión» de pizza y 400 km en coche de vuelta.
Y mañana por la tarde me marcho a Berlin (450 km.), el sábado a Hamburg (300 km.) y el domingo de nuevo a Lippstadt (300 km.), con parada en Hameln, el pueblo del flautista de Hamelín para avituallamiento en ese viaje de vuelta.
Hace 8 días estuve en Braunschweig (450 km. entre ida y vuelta) y hace 3 semanas estuve diez días en España (4000 km., eso sí, sólo 300 en coche). Y antes fin de semana en Köln (300 km.). Y antes había ido a Kaiserslautern (800 km.).
No me extraña que esté cansado, y aún me quedan pendientes algunos viajes más para ver de nuevo a amigos o para conocer cosas. Pero de momento a ver si tengo tiempo para prepararme las cosas para mañana.
Publicado por Bitacorismo el 5 de agosto de 2005 en Mi vida
Aquí ando yo, en un pueblo perdido de Alemania, Lippstadt, creando esta bitácora para dar rienda suelta a mis delirios.
Y espero que también para permitir la comunicación con algunos de vosotros.
Y para que l@s amig@s que tengo desperdigados por el mundo puedan saber de mí más a menudo, y yo de ellos, claro.
Voy a ver si antes de dormir acabo de poner orden a mi disco duro, luego a dormir menos que más, 8 horas de trabajo y fin de semana en Kaiserslautern, vuelta a mis inicios en Alemania.