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Vientos de agua.

Escrito por guialven el 7 de febrero de 2006 en Televisión

Cuando estuve en España en Navidades, vi anunciada una serie que comenzaba a emitirse la primera semana de enero en Telecinco: “Vientos de agua”. La verdad es que la idea sobre la que se montaba la trama de la serie me pareció atractiva.

Parece ser que a la mayoría de gente no se lo pareció. Aguantó un par de semanas en prime time en la noche del martes. Luego pasó al mismo horario en la noche del viernes. Al final acabó en la programación de la madrugada del viernes, cada vez con menos público. Y ahora han dejado de emitirla.

La explicación oficial es que se retira de antena para evitar la piratería y porque la alta calidad de la serie obliga a modificar su sistema de exhibición.

Tanto el autor como la cadena consideran que esta producción, de indiscutible calidad en su factura, ha interesado más a un público seguidor de cine que de televisión. Telecinco ha decidido retirarla de su parrilla para evitar que se sigan pirateando capítulos antes de su próximo lanzamiento en DVD.

Leyendo todo el comunicado se puede leer entre líneas el verdadero motivo, el dinero: El grado de seguimiento de los primeros capítulos ha dificultado la continuidad de su emisión en horario estelar. Una serie que en horario estelar no tiene mucha audiencia no asegura ingresos publicitarios, así que enseguida va fuera de la parrilla.

La serie ha costado bastante dinero y hay que recuperarlo. Así que supongo que han pensado que como en la madrugada de un viernes no da dinero (no hay casi publicidad a esas horas), pues lo mejor es intentar venderla directamente en DVD.

La verdad es que no sé si les saldrá bien la jugada. En cuanto hay un DVD a la venta ya está en el eMule, a veces incluso antes.

Hablando sobre la serie, para quien no lo sepa, ha sido dirigida por Juan José Campanella, director de las películas “El mismo amor, la misma lluvia”, “El hijo de la novia” y “Luna de avellaneda”, tres películas que os recomiendo. Cuenta en el reparto con Héctor Alterio, su hijo Ernesto y Eduardo Blanco.

La serie trata simultáneamente dos historias: la de un padre, un minero asturiano que emigra en 1934 a Argentina en busca de fortuna, y la de un hijo, un arquitecto argentino que emigra a España en 2002 para buscar una salida a su crítica situación económica.

Las dos historias se entrelazan continuamente y ambos personajes recorren caminos muy parecidos, hecho que permite una continuidad a la hora de ir cambiando de una histora a otra.

En lo que estoy de acuerdo con Telecinco es en que la serie tiene un formato y calidad diferentes a los de las series habituales en las pantallas españolas (y alemanas): CSI, Urgencias, Friends, Los Serrano, Aquí no hay quien viva … estas dos últimas sólo en España, claro.

Todas estas series son series que yo también he seguido en mayor o menor medida. Pero desde luego no me conformo con eso, y como decía el eslogan: si encuentra algo mejor, cómprelo.

“Vientos de agua” es una serie con un argumento realista que se prolonga a lo largo de los diferentes capítulos, 14 en total. De ellos se han emitido 5 en televisión. Es como una película pero de muchas más horas, en las que se alternan momentos graciosos y simpáticos con momentos duros y emotivos.

La temática además me toca muy de cerca. Supongo que eso también ayuda a que me llegue más adentro. Me veo reflejado en muchas de la situaciones que aparecen en los diferentes capítulos, en las dificultades de los personajes a la hora de aterrizar en un lugar desconocido para ellos, en sus vivencias.

Es una lástima que a la gente española le interese más una serie de chistes revenidos y de situaciones grotescas que una serie que cuenta una historia profunda y, además, de candente actualidad dada la situación que vive España en calidad de receptora de inmigración.

Si la gente viese esa serie, posiblemente más de uno cambiara su opinión sobre los inmigrantes, más de uno vería que no hace mucho la gente emigraba de España para buscar fortuna, cosa que parece que ya se ha olvidado. Y tal vez oiría menos comentarios hirientes sobre los inmigrantes cuando vuelvo a España: a veces de boca de familiares, a veces de boca de amigos, a veces de boca de desconocidos.

Y es que en Inglaterra, en Holanda y en Alemania he sido y soy el moro, el negro, el sudaca o el rumano. Soy el extranjero, el que tiene dificultades con el idioma, el que tiene que aprender a vivir dentro de otra cultura, el que tiene dificultades para establecer lazos duraderos con la gente del país al que ha llegado pero que no tiene problemas para hacerlo con inmigrantes de cualquier país, el que aunque lo intente no lo tiene nada fácil para integrarse.

Cierto es que todo ello lo experimento suavizado por el hecho de emigrar de un país de la Unión Europea a otro país miembro, pero aún así me toca oír cosas y vivir ciertas experiencias que no puedo ni quiero olvidar al volver a España.

Como dice mi hermana, todo el mundo debería pasar por una experiencia de emigración, aunque fuese sólo por unos meses, pasar por sus momentos difíciles y enfrentarse a sus problemas. Yo creo que muchas cosas cambiarían. Todos aprenderíamos mucho y el trato entre las personas sería mucho más fácil: los nativos entenderían más a los emigrantes y los emigrantes conseguirían integrarse más fácilmente con menor esfuerzo.

Hay 4 comentarios.

  1. El 8 de febrero de 2006, a las 09:27 horas, frijolita dijo:

    La serie es de lo mejor q han hecho en telecinco. El argumento y la manera de enfocarlo me pareció una idea brillante. Juan José Campanella consigue con sus trabajos que te metas fácilmente en sus vidas. Me fastidió bastante el cambio de dia y horario. Y ahora encima la quitan…

    Es como todo, la mentalidad y la forma de ver la vida de un gran número de “personas” jamás las podré entender, y jamás dejarán de sorprenderme.

    Tu hermana tiene razón, “todo el mundo debería pasar por una experiencia de emigración”.

  2. El 8 de febrero de 2006, a las 11:35 horas, mg dijo:

    Toda mudanza genera cierta tristeza. De País, de ciudad, y siempre de una u otra forma añoras lo que has dejado. Lo peor es saber que no se recupera, que por más que regreses las cosas no son como antes, que todo ha cambiado.
    Y por cierto tenemos MUY MALA MEMORIA.

  3. El 8 de febrero de 2006, a las 15:03 horas, guialven dijo:

    Un gran número de “personas” (me gusta lo de las comillas) simplemente nacen, crecen y se reproducen, no se plantean las cosas, siguen pautas y caminos marcados por la sociedad en que viven. Siempre me ha parecido interesante estudiar esos mecanismos que hacen que casi todo el mundo se comporte siguiendo unas pautas que casi nadie se plantea.

    He cambiado tantas veces de residencia que al final acabas aprendiendo de ello, a llevarlo mejor. Claro que produce tristeza, pero al final he aprendido a tomármelo en positivo, siento que es como si pudieses “vivir varias vidas”.

    Por supuesto que la vida sigue en el sitio donde tú ya no estás, eso lo aprendí a los 8 años al volver por un día al colegio donde había estado hasta hacía 4 meses, antes de mudarme a otro pueblo. Mis amigos de toda la vida me parecieron “extrañamente conocidos”. Pienso que es mejor sentir que tu vida se enriquece con cada cambio en vez de sentir una pérdida, con buena memoria las cosas siempre quedan dentro de ti.

    De todos modos es cierto que las mudanzas generan tristeza. Una de las peores noches de mi vida fue la que llegué a Alemania, me sentí solo, estaba triste, sólo tenía ganas de llorar. A la mañana siguiente pensé que podía seguir en la habitación hundiéndome o que podía salir a la calle a “comerme el mundo”. Así que opté por lo segundo, pero lo que sentí aquella noche no se me olvidará nunca.

    Ahora cuando vuelvo a España intento disfrutar de la gente que conozco y pasarlo bien, intentando recuperar parte del tiempo “perdido”, aunque sé que es imposible. Y al volver a Alemania siempre vuelvo a sentir una extraña mezcla de tristeza y alegría. Pero la vida sigue, miro hacia adelante recordando lo que he vivido y, como decía Chucho, pienso “que lo mejor de nuestra vida aún está por ocurrir”.

  4. El 8 de febrero de 2006, a las 23:37 horas, Anónimo dijo:

    esa ultima frase me suena de una fiesta muy lejana en el tiempo no paraba de sonar y sonar …

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