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Sintra y su Palacio de Pena (Portugal).

Escrito por guialven el 15 de agosto de 2007 en Portugal, Viajes

Cuando estuvimos hace unos días en Lisboa, decidimos pasar un día en Sintra, una villa portuguesa situada a unos 35 km. de Lisboa. Nosotros fuimos en coche (ya que lo teníamos …), aunque se puede ir en tren desde Lisboa hasta Sintra y luego ir en autobús hasta los lugares de visita turística.

Nosotros nos levantamos bastante tarde y una vez en Sintra nos lo tomamos con relativa calma, así que sólo nos dio tiempo a visitar el Palacio de Pena y el parque que lo rodea, ir a comer y dar una pequeña vuelta por Sintra, para luego salir en dirección hacia la costa para ver la puesta de sol en el cabo da Roca.

El Palacio de Pena (en portugués Palácio da Pena) se encuentra situado en la cima de una colina junto a Sintra. Si vas en coche es recomendable aparcar en la pequeña explanada que hay junto a la entrada del parque, un poco antes de llegar a la entrada al Palacio de Pena.

Si sigues subiendo llegas arriba y no puedes aparcar pues está lleno y, como la carretera es de único sentido, no te queda más remedio que empezar a bajar por el otro lado y buscar sitio para aparcar en cualquier hueco que encuentres en la cuneta. Como no has sido el primero en tener que hacerlo, al final has de subir a pie más cuesta que si hubieses dejado el coche en el aparcamiento del otro lado de la colina. Lo digo por experiencia, 😀 .

Vista general.

El Palacio de Pena en Sintra. Foto publicada en el dominio público.

El Palacio Nacional de Pena fue construido por orden de Fernando II de Portugal, esposo de la reina María II de Portugal, sobre las ruinas de un antiguo monasterio de los frailes jerónimos que había fue destruido casi por completo por el terremoto de 1755.

Las obras de reconstrucción del monasterio y de construcción del nuevo palacio (con su mezcla de estilos arquitectónicos: neoislámico, neorenacentista, manuelino …) comenzaron en 1842 y terminaron en 1854. Fue entonces cuando se convirtió en una de las residencias de la familia real portuguesa hasta que en 1910, con la llegada de la república, el Palacio de Pena se convirtió en museo.

En las laderas de la colina sobre la que está el Palacio de Pena se creo un enorme parque botánico formado por multitud de especie vegetales, el Parque de Pena.

En sus 85 hectáreas de extensión, cubiertas por un frondoso bosque formado por diferentes tipos de árboles, se puede encontrar desde secuoyas hasta varios viejos jardines que en la actualidad están bastante abandonados, pasando por una cadena de estanques con diferentes clases de peces, patos y cisnes.

Las colinas de Sintra, en las que se encuentran el Palacio y el Parque de Pena fueron declaradas por la UNESCO parte del Patrimonio de la Humanidad, en la categoría de «Paisaje cultural» y fueron el primer lugar de Europa en ser obtener esa declaración de «Paisaje cultural».

Tanto el Palacio de Pena como el gigantesco parque que lo rodean me gustaron bastante. De todos modos, con algunos algunos cuidados más el conjunto sería realmente espectacular: una manita de pintura en algunas paredes del Palacio de Pena no iría mal, desbrozar algunos jardines del parque tampoco estaría de más …

Además del Palacio de Pena, todas las guías turísticas recomiendan visitar el Castillo de Sintra o Castelo dos Mouros, situado en la cumbre de un colina situada junto a la colina del Palacio de Pena y que fue construido por los árabes en el siglo VIII en un lugar perfecto para vigilar todo el valle que rodea las colinas de Sintra.

Vista general.

El Castillo de Sintra o Castillo dos Mouros.
Foto de Lusitana, bajo licencia GNU FDL 1.2 o posterior.

Entre que no íbamos muy sobrados de tiempo, que ir a visitar el castillo suponía de nuevo subir y bajar cuestas sin parar y que las ganas de comer también vencían a las ganas por visitar cualquier cosa, al final sólo vimos el Castillo dos Mouros a lo lejos desde una de las torres del Palacio de Pena.

Tras comer en Sintra, pensamos en visitar alguno de los palacios que hay en Sintra y alrededores (Palacio Nacional de Sintra, Palacio de Queluz …), pero como ya eran más de las 6 de la tarde estaban todos cerrados o a punto de cerrar. Así que dimos una vuelta por las callejuelas de Sintra, cuesta arriba, cuesta abajo, y luego nos fuimos hacia la costa, hacia el Cabo da Roca, a unos 20 km. de Sintra.

El Cabo da Roca es el punto más occidental de la Europa continental. Al llegar allí te encuentras con un faro rodeado por algunas casitas al borde de un acantilado de roca completamente vertical que se levanta unos 150 metros sobre el mar y bastante gente esperando la puesta de sol.

Vista general con el faro al borde del acantilado.

El Cabo da Roca, Portugal.
Foto de Pauldavidgill, publicada en el dominio público.

Y es que desde el Cabo da Roca se puede contemplar una puesta de sol «de postal»: el sol, al fondo en el cielo, poco a poco parece querer hundirse en el mar.

Un consejo: llévate un jersey o chaqueta. Nosotros fuimos en agosto y a pesar de que hacía bastante calor en casi cualquier otro sitio, allí la brisa era bastante fría. Bastaba echar un vistazo a la gente que esperaba la puesta de sol para saber quien era novato y quien ya se había helado en su primera visita al Cabo da Roca, 😀 .

Tras estar un buen rato esperando la foto perfecta, entre que había quien se quejaba de que hacía mucho frío y que justo cuando iba a empezar la puesta de sol se formó una franja de nubes en el horizonte que no iba a dejarnos verla, al final decidimos irnos antes de que anocheciera.

Allí sentado no pude evitar pensar en Lubenice, un pueblecito en la isla croata de Cres. Lubenice está situado en la cima de una colina y desde allí también se puede disfrutar de puestas de sol «de postal» aunque de una manera, digamos, menos social. Hace tiempo que no me pierdo por allí …

Hay un comentario.

  1. El 20 de agosto de 2007, a las 09:20 horas, Martina L. Gore dijo:

    El Palacio de Pena y el parque me gustaron mucho; te imaginas la época en la que el Castillo era el hogar de personas y el parque un lugar «privado» y la imaginación…, me pareció un sitio con mucho encanto; no es que haya visitado muchos Castillos, pero al ver éste no he tenido la sensación de friladad que he tenido al visitar algún otro.

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