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El Ratoncito Pérez y la caída de los dientes de leche.

Escrito por guialven el 15 de julio de 2011 en Otras

¡Qué infancia aquella con el Ratoncito Pérez! Recuerdo que me gustaba que el Ratoncito Pérez viniera por las noches a recoger los dientes de leche a cambio de algún regalo pero, dado que le tenía un poco de miedo al dolor, prefería que los dientes continuaran en su sitio y el Ratoncito Pérez no viniera a visitarme. Como podéis suponer, ese deseo nunca se cumplió.

Placa en honor al Ratoncito Pérez, el 'ladrón' de dientes de leche.

Homenaje al Ratoncito Pérez en la calle Arenal, n° 8 de Madrid,
donde vivió en una caja de galletas según el cuento de Luis Coloma.

No sé qué os traía a vosotros el Ratoncito Pérez, a mí solía dejarme algún pequeño regalo o alguna moneda, dependiendo de cómo había sobrellevado la caída del diente. Por las mañanas bajo la almohada había desaparecido el diente y me encontraba 25 ó 50 pesetas, y si no me había quejado nada, nada, nada al arrancarlo con el hilo… podía aparecer hasta una moneda de 20 duros (100 pesetas) ¡Qué métodos y qué generosidad en aquellos días! 😉

Esta es la verdadera razón por la que viene el Ratoncito Pérez, para que los niños se olviden del dolor y para minimizar el trauma que puede causar la caída de los dientes de leche. También para que mantengan una buena higiene bucal ya que cuanto más blanco esté el diente, más generoso es el Ratoncito Pérez.

Esta tradición existe en España y en los países hispanoahablantes. En algunos de ellos es conocido con el mismo nombre, en otros se llama «Ratón Pérez» o «Ratón de los dientes«. Sigue siendo un ratoncito en varios países francófonos, donde se conoce como Petite souris. En Italia amplían posibilidades y tienen a un ratoncito, Topolino, y también a un hada, Fatina dei denti.

El hada pasa a ser la protagonista en los países anglosajones, llamándose Zahnfee en Alemania, Tooth fairy en Inglaterra, Tannfe en Noruega, Tandfe en Dinamarca y Suecia o Tandenfee en Holanda.

No sé si conocéis el cuento del Ratoncito Pérez y su origen, yo tengo que reconocer que a mí de pequeña me interesaba más que viniera por la noches que la historia en sí misma. Pero hay personas más interesadas que yo (¡menos mal! :-)) que le están sacando buen partido a los sentimientos afectuosos que nos evoca el Ratoncito Pérez.

Aprovechando esto, hay clínicas dentales cuyo nombre incluye al famoso ratón. También se pueden comprar monedas especiales del Ratoncito Pérez para recordar la caída de los primeros dientes (a módico precio, ¡claro!) o se puede visitar la Casa Museo del Ratón Pérez.

No quiero despedirme sin antes presentaros a la posiblemente mayor antítesis del simpático Ratoncito Pérez, ¡la rata topo-lampiña! Fea y encima no deja regalos.

Hay 3 comentarios.

  1. El 15 de julio de 2011, a las 16:28 horas, E qui li qua dijo:

    Con lo poco que me gustan los ratones, tengo que decir que este me encantaba, ejejejejjeje!!!!! y además de mi familia

  2. El 15 de julio de 2011, a las 16:31 horas, E qui li qua dijo:

    Me gustaría que hicierais una sección de refranes o dichos populares, me encantan: asi qeu para empezarla os pongo esto:

    «¡A buenas horas, mangas verdes!»

    La expresión «¡A buenas horas, mangas verdes!», proviene de lo que solían comentar la gente cuando llegaba la Santa Hermandad, una institución parecida a lo que hoy sería una policía que existía en Castilla ya en el siglo XIII para defender el orden público y que tuvieron su apogeo durante el reinado de los Reyes Católicos.

    Los componentes de la Santa Hermandad iban vestido con un chaleco de piel que dejaban al descubierto las mangas de la camisa que era verde.

    Parece que la eficacia y la rapidez no eran las principales virtudes de este cuerpo, y nunca llegaban a tiempo al lugar donde se había cometido el delito y de ahí proviene la expresión: «¡A buenas horas, mangas verdes!»

  3. El 16 de mayo de 2012, a las 10:21 horas, Anissa dijo:

    Hey felicitaciones! Todavia me acuerdo cuando se me salio mi primer diente fue tan lindo, bueno no tanto por el tema de la sangre terminé un poco impresionada pero fue lindo saber que eso sucedía porque estaba creciendo 🙂 Saludos!

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